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domingo, 7 de junio de 2015

SEMANA 7

REFLEXIÓN SOBRE EVALUACIÓN

Para hablar de procesos de aprendizaje y participación es indispensable hablar de evaluación, puesto que son conceptos que están estrechamente ligados, al respecto Prados  y Santos (2000) plantean que el aprendizaje incluye muchas facetas, no todas igualmente evaluables. No es lo mismo evaluar la adquisición de un concepto que el dominio de una destreza. La comprobación de ambos aprendizajes exige métodos diferentes.
Tradicionalmente en educación se ha hecho especial énfasis en la evaluación de conocimientos y esto ha operado en detrimento de otras dimensiones del aprendizaje teóricamente importantes, como la capacidad para interactuar y retroalimentar los procesos de aprendizaje;  esto a su vez establece entre el profesor y el alumno una relación vertical que poco o nada permite una reflexión conjunta entorno al conocimiento. Por tanto Prados  y Santos (2000) señalan que es “fundamental desarrollar una evaluación bidireccional, al tiempo que se avanza en mejorar la objetividad de los criterios para la evaluación certificativa”. (p., 81)
Convergen además estos autores en decir que:
 “La evaluación condiciona el proceso de aprendizaje, aunque se haga a posteriori, ya que el evaluado trata de acomodarse a los criterios de evaluación. Este hecho es tan potente que, a veces, se hace más trascendente superar la evaluación que el aprendizaje mismo. De ahí la importancia de concebir, diseñar y realizar una evaluación justa y enriquecedora. (p, 80)
Bordas y Cabrera (2001) enriquecen esta reflexión aportando que:
 “Desde la evaluación debemos estimular estas habilidades meta-cognitivas para que el alumno tome conciencia de su propio proceso de aprendizaje, de sus avances, estancamientos, de las acciones que le han hecho progresar y de aquellas que le han inducido a error. La evaluación se convierte así en un instrumento en manos del estudiante para tomar conciencia de lo que ha aprendido, de los procesos que le han permitido adquirir nuevos aprendizajes, así como para regular dichos procesos”. (p., 9)
 Finalizan diciendo, Bordas y Cabrera (2001) que “desde esta perspectiva el énfasis se proyecta en el proceso más que en el resultado introduciéndose, en lo que se está haciendo, la reflexión pedagógica sobre lo que se hace, cómo se hace y que utilidad tiene” (p., 38)
Señala además el MEN (2002), que se debe propiciar un aprendizaje activo, participativo y cooperativo, desarrollando en todo nivel las  capacidades de pensamiento analítico, creativo e investigativo, valorando al alumno como el centro del aprendizaje teniendo siempre presente su ritmo de trabajo.
Aterrizando este concepto a los ambientes virtuales de aprendizaje es pertinente hablar de  La co-evaluación como una estrategia de participación de los estudiantes. La co-evaluación es una forma de evaluación en la que pueden participar todos los individuos que conforman un equipo o grupo (docente, estudiantes); entre todos evalúan el comportamiento, participación y aprendizajes alcanzados. Para llevar a cabo actividades de co-evaluación se debe formar en la capacidad y disposición para evaluar a los compañeros y para ser evaluado por el mismo grupo, aspecto que se facilita en los entornos virtuales de aprendizaje.
REFERENCIAS
·    Bordas, M. I., & Cabrera, F. (2001). Estrategias de evaluación de los aprendizajes centrados en el proceso. Revista española de pedagogía, 218(25-48).
· Ministerio de Educación Nacional, Colombia, Plan Nacional de las Tecnologías y las Comunicaciones.Ministerio de educación Nacional: Bogotá, 3.

·         Prados Torres, J. D., & Santos Guerra, M. A. (2000). La evaluación de los MIR como un proceso de aprendizaje. Medicina de Familia (Andalucía), 1, 78-83.

1 comentario:

  1. Jaime, es una buena aproximación a autores que trabajan el tema de evaluación. Sería interesante que hicieras tu reflexión en relación con el curso.

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