REFLEXIÓN SOBRE EVALUACIÓN
Para
hablar de procesos de aprendizaje y participación es indispensable hablar de
evaluación, puesto que son conceptos que están estrechamente ligados, al
respecto Prados y Santos (2000) plantean
que el aprendizaje incluye muchas facetas, no todas igualmente evaluables. No
es lo mismo evaluar la adquisición de un concepto que el dominio de una
destreza. La comprobación de ambos aprendizajes exige métodos diferentes.
Tradicionalmente en educación se ha hecho
especial énfasis en la evaluación de conocimientos y esto ha operado en
detrimento de otras dimensiones del aprendizaje teóricamente importantes, como
la capacidad para interactuar y retroalimentar los procesos de
aprendizaje; esto a su vez establece entre
el profesor y el alumno una relación vertical que poco o nada permite una
reflexión conjunta entorno al conocimiento. Por tanto Prados y Santos (2000) señalan que es “fundamental
desarrollar una evaluación bidireccional, al tiempo que se avanza en mejorar la
objetividad de los criterios para la evaluación certificativa”. (p., 81)
Convergen
además estos autores en decir que:
“La evaluación condiciona el proceso de
aprendizaje, aunque se haga a posteriori, ya que el evaluado trata de
acomodarse a los criterios de evaluación. Este hecho es tan potente que, a
veces, se hace más trascendente superar la evaluación que el aprendizaje mismo.
De ahí la importancia de concebir, diseñar y realizar una evaluación justa y
enriquecedora. (p, 80)
Bordas
y Cabrera (2001) enriquecen esta reflexión aportando que:
“Desde la evaluación debemos estimular estas
habilidades meta-cognitivas para que el alumno tome conciencia de su propio
proceso de aprendizaje, de sus avances, estancamientos, de las acciones que le
han hecho progresar y de aquellas que le han inducido a error. La evaluación se
convierte así en un instrumento en manos del estudiante para tomar conciencia
de lo que ha aprendido, de los procesos que le han permitido adquirir nuevos
aprendizajes, así como para regular dichos procesos”. (p., 9)
Finalizan diciendo, Bordas y Cabrera (2001)
que “desde esta perspectiva el énfasis se proyecta en el proceso más que en el
resultado introduciéndose, en lo que se está haciendo, la reflexión pedagógica
sobre lo que se hace, cómo se hace y que utilidad tiene” (p., 38)
Señala además el MEN (2002), que se debe propiciar un aprendizaje activo, participativo
y cooperativo, desarrollando en todo nivel las capacidades de pensamiento analítico, creativo
e investigativo, valorando al alumno como el centro del aprendizaje teniendo
siempre presente su ritmo de trabajo.
Aterrizando este concepto a los ambientes virtuales de aprendizaje
es pertinente hablar de La
co-evaluación como una estrategia de participación de los estudiantes. La
co-evaluación es una forma de evaluación en la que pueden participar todos los
individuos que conforman un equipo o grupo (docente, estudiantes); entre todos
evalúan el comportamiento, participación y aprendizajes alcanzados. Para llevar
a cabo actividades de co-evaluación se debe formar en la capacidad y
disposición para evaluar a los compañeros y para ser evaluado por el mismo
grupo, aspecto que se facilita en los entornos virtuales de aprendizaje.
REFERENCIAS
· Bordas, M. I., & Cabrera, F. (2001).
Estrategias de evaluación de los aprendizajes centrados en el proceso. Revista
española de pedagogía, 218(25-48).
· Ministerio
de Educación Nacional, Colombia, Plan
Nacional de las Tecnologías y las Comunicaciones.Ministerio de educación
Nacional: Bogotá, 3.
·
Prados Torres, J. D., & Santos
Guerra, M. A. (2000). La evaluación de los MIR como un proceso de aprendizaje.
Medicina de Familia (Andalucía), 1, 78-83.
Jaime, es una buena aproximación a autores que trabajan el tema de evaluación. Sería interesante que hicieras tu reflexión en relación con el curso.
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